Portón jerarquizado
Cada casa tiene una entrada principal reconocible: un portón mayor que los demás vanos, alineado con el zaguán y el patio. La jerarquía se logra con tamaño, carpintería y umbral, no con ornamento añadido.
Evidencia
En la Casa Vargas, “en la entrada un portón alto, rodeado por columnas […] comunica el exterior con el zaguán” (SRC-049, p. 17). En la Casa España la fachada simétrica coloca un par de ventanas a cada lado del portón de acceso, con portada almohadillada (SRC-049, p. 38). La antigua Jefatura Civil distingue su entrada con un dintel moldurado singular (SRC-049, p. 33). En la Casa Guipuzcoana la jerarquía escala al volumen completo: “un cuerpo central más elevado que define el eje de simetría”, y el acceso “a través de un zaguán, que conduce a un patio circundado por corredores” (SRC-049, p. 13). El portón es el primer eslabón de la secuencia invariante calle-zaguán-patio-corredores que la ficha UNESCO reconoce como tipología distributiva “prácticamente la misma” en todo el casco (SRC-185).
Aplicación en obra nueva
Toda edificación debe tener una entrada principal única y reconocible desde la calle: mayor altura y anchura que las ventanas, carpintería de dos hojas con postigo peatonal donde convenga, umbral marcado, y alineación con el zaguán o vestíbulo que conduce al patio (la secuencia espacial pertenece a los patrones de organización). En edificios de uso mixto, el portón de la vivienda se diferencia de las puertas comerciales por posición y tamaño, como en la serie documentada. La jerarquía admite sobriedad total: basta la diferencia dimensional.
Errores que evita
Los accesos indiferenciados que vuelven ilegible el frente; el portón de garaje como protagonista de la fachada, inversión moderna de la jerarquía documentada (ver P-24); y las portadas “coloniales” de utilería —almohadillados, escudos, faroles de catálogo— aplicadas sin base documental, contra las que advierte el patrón P-17.